Donde iréis, tu guía gastronómica de siempre
Mostrando entradas con la etiqueta CHOCHO VINTAGE. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CHOCHO VINTAGE. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de octubre de 2012

COSAS AÑEJAS

Aquí donde lo ven, esto nos llevo hacerlo tooooda una tarde.
Eramos jovenes e inocentes y estábamos enamorados...

viernes, 24 de febrero de 2012

ANTEPASADOS CACHONDOS

Para distraerles un poco de la crispación reinante, nos gustaría hablarles del Sr. Harvey Thomas.

Se tiene la idea de que el luthier es un señor muy serio y muy trabajador que pasa las horas metido en un sucio y oscuro taller construyendo violines, todos igualitos.

Pues el Sr. Thomas, no. Harvey Thomas se dedicaba a hacer guitarras enormes, raras o simplemente extrañas. Desde una con forma de "cruz de hierro":

O una con tres mástiles:


Hasta la del "sarcófago de la faraona", o la única guitarra que yo conozco con un par de tetas.


El Sr. Thomas, que solía promocionar sus instrumentos vestido de gorila, no ha dejado de ser nunca en su vida todo un personaje:


A ver si me van tomando nota, que les veo empanaditos.


martes, 27 de diciembre de 2011

CLASICOS DE HOY Y SIEMPRE



Parece mentira que el calendario zaragozano sea más antiguo que algunos países del mundo y lo que acierta todavía.

Juicio Universal meteorológico (con dos cojones), calendario con los pronósticos del tiempo (¡olé!), santoral completo (eso es fácil) y ferias y mercados de España (si las hubiera).

http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario_Zaragozano
Yo ya he reservado mi copia del 2012, con las nuevas secciones adaptadas a los tiempos (donde invertir, que colgar en el facebook y cuando, etc...)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

RAVE EN FLANDES





Parece que Cornelius afirmó que, aunque lo parecieran por lo alejado de la virtud de sus actitudes, no eran españoles.



¡Vaya usted a saber!, grita uno que está de cena de navidad de empresa.

lunes, 28 de noviembre de 2011

STREET SPORTINGS ON THE 70's


Queridos televidentes,

Que les turba más, ¿la vieja loca o el smoking sportman?.

Maldito paso del tiempo...

viernes, 14 de octubre de 2011

VUELVE A CASA, VUELVE



Vuelve a casa, que nos tienes preocupados.

Que vale que te pongas a estudiar un master, pero de eso a meterse en la tuna y salir a ganarse la vida en mallas negras, hay un mundo.

Papá y mamá te echan de menos.


martes, 13 de septiembre de 2011

GASTRONOMIA BIZARRA

Puedo confirmar que el chocho es una legumbre. Puedo confirmar que el ají pica. Pero no puedo confirmar de donde le sale al dueño de la fábrica de conservas llamar Snob a su producto.

Por tanto el ají con chochos Snob es la comida bizarra del mes.

domingo, 17 de julio de 2011

COCKTAIL DE IDEAS (a toro pasado)





We're thirty
April's done;
Rejoice, ladies
That May has come.



May has already come
We welcome it,
Watering
Glensmarrying young girls


lunes, 4 de julio de 2011

¿DONDE VAIS?

¡Qué plasticidad otorga el blanco y negro!.

jueves, 9 de junio de 2011

RELATOS LARGOS Hoy, aseo primordial

Por Selfellatio,


Como sospechaba esta mañana, cuando como cada día el sonido infecto del despertador me ha sacado de los brazos de Orfeo, que iba a vivir una experiencia como la que a continuación relato.
Me he levantado, legañoso y aturdido, he elegido más bien al azar la ropa que iba a ponerme y me he dirigido , con la seguridad que dan los actos cotidianamente repetidos (lo cual no ha sido óbice para tropezar con casi todos los muebles de la casa) hacia el baño. He echado una supermeada y he tirado de la cadena (oh!, Inconsciente), he enchufado el aparato calefactor y he comenzado a quitarme las pocas prendas con las que había salido de la cama. He admirado, como siempre, mi estupendo aspecto delante del espejo y me he prometido nuevamente empezar a correr la semana que viene, cortarme el pelo, que ya desafiaba a la gravedad en una cresta de un palmo de altura, ya hacerme un lifting de ojeras. Una vez convenientemente en pelotas me he metido en la ducha, he abierto el grifo y un borborigmo agónico me ha anunciado la escalofriante noticia. No hay agua.
Ante tal desastre he vuelto a salir de la bañera, los pies fríos, la picha hecha un gusanito, el careto igual de abotargado que cuando había entrado y tras unos segundos (bastantes) de justa indignación “mecagoenlaputadeoroshijosdeputamecagoendios” he comenzado a cavilar acerca de las posibilidades que se habrían ante mí. Se me ha ocurrido vestirme directamente y salir así a la calle, pero me ha parecido que, dado el aspecto que presentaba mi faz y mis cabellos, era bastante probable que una furgoneta de los servicios sociales me recogiera e internara, de grado o por la fuerza, en algún centro de acogida para indigentes. Esto antes de llegar al curro, porque una vez allí seguro que mi apariencia hubiera suscitado los más mordaces comentarios por parte de compañeros y clientes. Algo a lo que no estaba dispuesto. He pensado en lavarme con saliva, pero una vez que uno ha tenido un gato y ha observado como se lame en según que partes, he comprendido que ni estaba para dolorosos contorsionismos ni quería conocerme tan profundamente a mi mismo. He mirado en la cisterna, pero claro, el agua que se había llevado llevado mis orines no había sido reemplazada por ningún otro líquido, fuera de las gotas viscosas que quedaban en el fondo del contenedor. Finalmente y desnudo cual ninfa, he ido hasta la cocina, he abierto la nevera y ¡Gracias Dios mío! había una botella de Font Vella llena del precioso líquido que nadie tocaba desde el mes de septiembre .
Una vez armado con la botella he procedido a verter su contenido, que olía ligeramente a morgue, dentro de una cacerola que he metido en el microondas. Mi sentido arácnido, superando la caraja matinal que nublaba mi entendimiento, ha comenzado a zumbar insistentemente hasta que he caído en la cuenta de que el acero y las microondas no se llevan nada bien. A punto de provocar una explosión que hubiera terminado de arreglarme la mañana, he sacado la cacerola del infernal aparato y la he puesto sobre uno de los fuegos de la vitrocerámica. Mientras esperaba a que se calentara aquello me he fumado un cigarrito, viendo las noticias de telecinco tapado a medias con una manta, intentando componer un cuadro sinóptico-mental sobre mis siguientes pasos.
Con la cabeza encima de un cubo he derramado el líquido (difícilmente) sobre mis cabellos, intentando que no se perdiera ni una gota y que el contenido de la cacerola volviera a entrar en el cubo. En una postura que sólo puede calificarse de insólita he procedido a lavarme la cabeza con un poco de champú, mientras el calefactor me abrasaba el culo y el suelo se me clavaba en las rodillas. Invirtiendo el orden de los elementos, me he enjuagado los cabellos con el agua que había caído en el cubo, mientras trataba de que cayera nuevamente en la cacerola, que a su vez resbalaba por el suelo de la bañera como si tuviera vida propia o como si la bañera tuviera la misma inclinación que la Torre de Pisa. He tenido que cepillarme el pelo para igualar un poco las zonas mojadas con los negros y crespos mechones que, soportando tan hábil maniobra, permanecían tozudamente secos.
La ausencia de suavizante en mi pelo ha hecho no poco difícil tal operación. Con el poco líquido que ha vuelto a entrar en el recipiente me he lavado, por este orden, cara, axilas y gónadas, cuidando nuevamente de que todo el producto sobrante volviera a caer dentro del lavabo, cuyo agujero había yo tapado astutamente. Con el producto resultante de este proceso, un agua que no se sabía si era agua o mermelada, he procedido a afeitarme, lavando la cuchilla en algo que, en algunos instantes, adquiría consistencia de sólido. El resultado final de lo que alguna vez había sido agua clara de los montes de Gerona ha sido como para hacerle una foto. Una espuma marrón sembrada de pelos gruesos como vibrisas que, por momentos, parecía latir como dotada de vida.
He retirado el tapón del lavabo y he dejado que la viscosidad fluyera cañería abajo, no sin antes darle las gracias por su inestimable ayuda y, contento y relajado por mi ingenio, me he secado el pelo (el cual tras el cepillado había quedado muy similar al de Pablo Sebastián, aquel pianista del Parada), me he vestido , he cogido mis cosas ye he agarrado el cepillo de dientes para hacer lo que siempre hago justo antes de salir de casa, lavarme los piños. Lamentablemente, se me había olvidado guardar unas gotas del líquido elemento (de las de antes de toda esta sucesión de pasos, porque si me meto en la boca el producto resultante, fijo que me muero) para enjuagarme la boca después del cepillado, así que he tenido que improvisar nuevamente. Como no era cuestión de hacer gárgaras con güisqui (aunque sin duda me lo merecía después de tal odisea) he abierto nuevamente el frigorífico, me he amorrado la botella de cocacola y he procedido a limpiar los restos de dentífrico de mis dientes. La cocacola reacciona mal ante el agitamiento, así que finalmente se me ha salido bastante mezcla de pasta de dientes y refresco por la nariz, pero finalmente, en contra del destino y de cualquier esperanza, he conseguido asearme medio decentemente.




martes, 24 de mayo de 2011

Prince sas de barrio



Cosas como esta me hacen perder el sentido. En concreto, el sentido del ridículo.

miércoles, 2 de marzo de 2011

EL HOMINIDO DE LA SEMANA XVIII Hoy: John Galliano


Hijos de puta, hijos de puta, glu-glu-glu!!!!
Johnny, Johnny, siempre quiere ir allí.

La polilla se te come la barbilla

Johnny pierde porque siempre quería ir allí.

Johnny, Johnny, Johnny es un gallo

Tiene un arma y dispara al gallinero

De gallinas. Johnny. PUM!

jueves, 3 de febrero de 2011

RELATOS LARGOS. Hoy: la ostia en el monte

Me encontraba a la sazón en Ávila, pasando el fin de semana con mis tíos, y salí de buena mañana dispuesto a recorrer los dieciocho kilómetros que marcaba mi plan de entrenamiento como objetivo para ese día. Corrí hacia la puerta (una vez calentado y estirado), la crucé con donosura y virilidad atléticas y me encaminé, cuesta abajo, tratando de encontrar mi ritmo y de quitarme una legaña. Vi a un señor y a un burro. Y prácticamente en ese instante pisé una piedra y me recontratorcí el tobillo procediendo con la dignidad que me es propia a darme una ostia de campeonato y a gemir de dolor cual ultrajada ninfa. Recorrí como pude de vuelta los cincuenta metros que me separaban de mi punto de partida, las mallas rotas a la altura del culo y con una sensación de ir a perder mi presencia de ánimo en cualquier momento. El paisano me preguntó a grandes voces “¿Pero que tá pasaoooo hombreeee, si ibas bien hace un minutooooo??!!!” y yo contesté “que lo he sentío tronzar, señorito!!!”, con una voz involuntariamente aguda y trémula, con lo que el hombre no sólo dudaría de mi condición sexual, con esa pinta, sino también, estoy seguro, de mi salud mental. El burro no me dijo nada. Metí el pie en el pilón que tiene mi tio (en Ávila a las nueve de la mañana el agua está como la que rodeaba al Titanic) y lo ví hincharse, ponerse verde y después morado, entre unos sufrimientos que sólo mi inveterado orgullo me ayudó a soportar. Esperé a que se levantase la gente unos veinte minutos porque no hay timbre y porque me daba vergüenza gritar que me había roto la pierna y, cuando ocurrió, una vez desayunados, me montó mi mujer en el coche y ...

ALGUNO DE ESTOS PUDO SER TU PADRE


sábado, 29 de enero de 2011

TRADUCCIONES LITERALES

Hey Joe, where you goin' with that gun in your hand
Hey Joe, I said where you goin' with that gun in your hand
I'm going down to shoot my old lady
You know, I've caught her messin' around with another man
I'm going down to shoot my old lady
You know, I've caught her messin' around with another man
And that ain't too cool
Hey Joe, I've heard you shot your woman down, shot her down, now I said I've heard you shot your old lady down, You shot her down to the ground Yes I did, I shot her You know, I caught her messin' round, messin' round town Yes I did, I shot her You know,
I caught my old lady messin' around town And I gave her the gun I SHOT HER!
Hey Joe, alright Shoot her one more time, baby
Hey Joe, said now Where you gonna run to now? Where you gonna run to?
Hey Joe, I said where you gonna run to now? Where you, where you gonna go?
Well, dig it I'm goin' way down south,
Way down to Mexico way
Alright! I'm goin' way down south,
Way down where I can be free Ain't no one gonna find me
Ain't no hangman gonna,
He ain't gonna put a rope around me
You better believe it right now I gotta go now
Hey Joe, you better run on down
Good by everybody
Hey Joe, uhh Run on down





Oye Jóse, ¿dónde vas con esa pistola en la mano
Oye Jóse, me dijo dónde vas con esa pistola en la mano
Voy a tirar mi vieja Usted sabe, yo le llamó la Messin 'Around con otro hombre
Voy a tirar mi vieja Usted sabe, yo le llamó la Messin 'Around con otro hombre
Y eso no es demasiado bueno
Oye Jóse, escuché que le disparó a su mujer hacia abajo, le dispararon por ahora
Sabía que he oído desde que su anciana abajo,
Usted le disparó en el suelo
Sí lo hice, le disparó
Ya sabes, me llamó 'redondo, messin' messin alrededor de su ciudad natal
Sí lo hice, le disparó Ya sabes, saqué mi messin anciana por la ciudad
Y le di la pistola Yo la tiro!
Oye Jóse, bien Dispara a su vez, el bebé
Oye Jóse, dijo que ahora ¿A dónde vas a correr? ¿Dónde vas a ir?
Oye Jóse, dije que vas a correr? ¿Dónde estás, dónde vas?
Bueno, cave Quiero decir yendo hacia el sur,
Hasta llegar a manera de México ¡Muy bien!
Quiero decir yendo hacia el sur,
Hacia abajo donde puedo ser libre
No es nada me va a encontrar ¿No hay verdugo ir,
Él no va a ser una soga alrededor de mí
Es mejor creer ahora
Me tengo que ir ahora
Oye Jóse, es mejor que correr por
Bueno para todos
Oye Jóse, uhh Agotado

RELATO LARGO. Selfe's landing

Me he levantado tarde, como casi siempre, y enredado aún en los entorpecedores letargos del postsueño he salido de casa con una camiseta sin planchar, los pantalones medio sucios , y la primera chupa que he pillado, prenda que, dado mi estado de somnolencia, casaba malamente en forma y color con el resto de mi atuendo. Si a esto añadís que no me he peinado ni secado el pelo después de ducharme (porque, eso sí, ya pueden ser las diez de la mañana que yo salgo siempre aseadito), que con toda probabilidad algún resto de dentífrico orlaba aún las comisuras de mis viriles labios, y que portaba unas ojeras ennegrecidas y vistosas como las de un mapache, podréis haceros una idea aproximada de mi aspecto previo al accidente. El caso es que he corrido hacia el metro, he tropezado con el bordillo que rodeaba un arbol, en sombrío y leve vaticinio de lo que estaba por venir, he esquivado a los distribuidores de diarios gratuitos y a sus clientes que obstruían el paso, ya en la misma entrada, he descendido el primer tramo de escaleras a toda prisa y, mientras sacaba la cartera para adquirir el necesario metrobús, ya en el último trecho, cuando solo quedaban cuatro escalones para acceder al vestíbulo, en medio de una multitud, he tropezado con el pie bueno, he intentado apoyar el malo (mi esguince aún no está curado), he sentido un dolor atroz, he cogido carrerilla en los dos peldaños subsiguientes y he procedido a estamparme de boca todo lo largo que soy contra el suelo recién encerado. La cartera, y todo su contenido (dinero, carnets, papeles, facturillas, basura) ha llegado hasta los tornos de entrada. El libro de Proust (porque soy torpe, pero no leo neo-best sellers) le ha dado en la pantorrilla a una señora que pasaba (he de decir que ha controlado el pase como si fuera Robinho, no sé si por habilidad futbolística o por lo mullido de su anatomía). Entre los "¡Uyss, por Dios, que golpe!!" del gentío femenino, ya sabéis, esos agudos exabruptos que lanzan nuestras abuelas cuando algo así sucede y que, en este caso, han servido fundamentalmente para que si alguna de las doscientas personas que debían haber en aquel acceso, por algún milagro, no se hubiese dado cuenta de mi percance, pudiese admirarlo a placer, he aterrizado delante de tres guardias jurados que, imagino, no sabían si eso era un hombre en caida o un ataque terrorista. Me ha levantado (literalmente, os lo juro) una fornida vigilante que me doblaba en peso y volumen y que, conteniendo evidentemente las ganas de reirse, me ha preguntado si me encontraba bien. "Este trozo es que es muy traicionero y engaña", ha añadido, señalando un pequeño tapiz de plástico amarillo que hay al final de las escaleras para evitar resbalones, no sé muy bien si como sarcasmo final o por disculpar mi ineptitud y no aumentar aún más mi corrimiento. Fuera de una herida en la rodilla y de las palpitaciones en tobillo y rostro (por el sonrojo), es evidente que mi mayor daño lo tenía en el orgullo, así que he asegurado que estaba vivo (su compañero, el de la guardia, no parecía estar muy seguro de esta aseveración y me palpaba como si quisiese comprobarlo por el mismo), he guardado mis pertrechos, que su otro compañero había recogido amablemente, metiéndolos en los bolsillos de cualquier manera, y aún aturdido por la escena, he intentado zafarme para sacar el puto metrobbus y largarme de allí. Los tres cancerberos uniformados debían estar aburridos porque me han ofrecido sucesivamente, hacerme un parte de lesiones, justificantes para el trabajo, efectuar llamadas al Samur y avisar a la jefa de estación que, sin embargo y a pesar de mis protestas de que me encontraba perfectamente (débiles, claro, por el ridículo), supongo que por el trajín, ha cruzado finalmente el vestíbulo y ha procedido, también ella, a hacerme idénticas proposiciones, a las que nuevamente he tenido que negarme con toda amabilidad que lo azorado de la situación me ha permitido. Finalmente he sacado el billete de los cojones y, con la cabeza tan baja como he sido capaz sin troncharme además alguna vértebra, he cruzado los tornos y me he perdido entre la multitud. No somos nadie.

lunes, 10 de enero de 2011

2011, VAIS A FLIPAR


Santa Bárbara bendita

que en el cielo estás escrita

con azul y agua bendita.

Santa Bárbara doncella

líbranos de una centella

o de un rayo malparado.

por Jesucristo en la Cruz,

Padre nuestro amén Jesús.