La reina Sofía, tras la histórica victoria de España en las semifinales de fútbol, corre a felicitar a los jugadores al vestuario, intentando pillar a alguno en bolas, supongo; o eso, o supone que los hombres desnudos no existen, que nacemos todos con esmokin, y que bajo los pantaloncitos cortos y la camiseta del uniforme los futbolistas llevan traje y corbata.
Aquí está el vídeo de tan sensual acontecimiento. Y reto a nuestros queridos lectores a tratar de contar cuántos correveydiles rodean a la reina, cuántos de ellos han pagado de su bolsillo el viaje y estancia en Sudáfrica, cuánto cobran de dietas por el mero hecho de estar allí, y a quién le van a reducir la pensión y/o el sueldo para pagar todo ello.
Podemos. Lo que no sé es si queremos.
http://www.youtube.com/watch?v=8bRn8lt5M1Q
jueves, 8 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
LOS TIEMPOS ESTÁN CAMBIANDO

Antes los vampiros vivían en su castillo, dormían en su ataúd y sólo salían para chuparle la sangre a alguna doncella descuidada de vez en cuando. Como este tipo de doncellas, las que caminan a solas de noche por los bosques transilvanos, son de natural poco inteligentes, en realidad lo que hacían los vampiros era una especie de selección natural de los más aptos, porque hay que estar muy loco o ser muy gilipollas para salir a pasear con tu delantal, tu cestita y tu exuberante pechuga por en medio de un bosque en el que le daría reparo meterse a Poli Díaz puesto hasta las ansas de farlopa. Además, por miedo de ser descubiertos y linchados (los aldeanos son muy brutos y a la que ven un colmillo más largo que otro ya están armados de garrotes y cosas que pinchan), los vampiros se alimentaban normalmente de ratas y otras alimañas infectas, con lo que contribuían no poco al control de plagas. Pero ahora, desde que los vampiros viven entre nosotros como si fuesen personas normales, esto es un sindios. Antes a los vampiros se les conocía perfectamente porque llevaban su capa, su pelo engominado hacia atrás, sus pupilas rojas, sus zapatos de charol, sus caras de ansia, sus chalecos, sus manos engarfiadas, en fin, lo que es un vampiro, vamos, que es que veías venir uno y te asomaba el hociquito del perro por el orto instantáneamente porque, desde lejos, se les notaban las aviesas intenciones. Ahora los vampiros parecen salidos de una revista de moda adolescente y uno no sabe muy bien a qué atenerse. ¿Dónde se ha visto un vampiro con el pelito peinado así, como si hubiese venido el aire y te lo hubiese dejado revuelto pero perfectamente colocado? Como no seas alérgico a la laca es que no adviertes el peligro ni de coña. Lo de los ojos rojos tampoco vale para identificar a un vampiro, porque uno no sabe si está ante un hijo de Satán, o ante un superviviente de un botellón. Y ni siquiera la palidez epidérmica es ya una razón incontrovertible para saber si alguien es un vampiro o no, porque, si lo fuese, entonces Andrés Iniesta podría transformarse en murciélago e hincharse a meter goles y a comer polillas. Antes los vampiros llevaban sus colmillos enhiestos y sabías a lo que te enfrentabas. Ahora, como les crecen sólo cuando van a morderte y tú estás en ese rapto extático de justo antes del chupetón, pues tienes que andar haciendo la cobra en cada reunión familiar cuando toca besar a los primos y palpándole disimuladamente la dentadura a tías y abuelas, lo que, además de asqueroso, es motivo para seguir siendo el raro del clan. Total, que lo mismo mi vecina no es que esté más blanca que la madre que la parió, que es que parece transparente la cabrona, que a esa la ve, fijo, el meteosat, que es que brilla, la hijaputa, de lo blanca que está, sino que es una vampira. Yo estoy que no vivo y a todo el que conozco le resulta extraño que le pida un certificado del dentista para seguir siendo amigos, pero fíate tú si tienes huevos. Clavarle a alguien una estaca de madera en el pecho con un martillo, por si las moscas, parece excesivo, pero no nos están dejando otra opción. Señores vampiros, por favor, seamos serios.
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NUEVAS TENDENCIAS,
QUÉ VICIO DE CHUPAR TIENES
lunes, 5 de julio de 2010
Un día triste en mi vida: cuando a mi padre no se lo llevó la benemérita

Eran otros tiempos. Te dejaban entrar a los toros a cualquier edad, y ahí estaba yo, como en una masacre de Tarantino, pero en plan hiperreal, medio mareado ante la profusión de sangre que salía a chorros de la boca del animalito, cuando allá por el cuarto toro un amigo de mi padre (no recuerdo si el Galopo, el Tripas o el Lengua gorda) le arrebató a mi padre el hueso de jamón que sostenía entre los brazos cual bebé y lo arrojó al ruedo.
Bien es verdad que en mi casa éramos muy amantes del jamón, pero en plan abstracto, porque del jamón sólo conocíamos la existencia del hueso. Pero no lo amábamos tanto como para tirarnos a la plaza tras él. No obstante, como mi padre es así, lo que es a mí no me extrañó nada cuando lo vi saltar tras el hueso entre maldiciones y aspavientos.
Total, que mi padre, o bien en un inusitado arrebato de valor, o más probable, porque iba chuzao perdido, como siempre, se lanzó al ruedo trás del hueso. Me ilusioné momentáneamente pensando que lo mismo lo pillaba el morlaco, pero por desgracia al morlaco ya se lo habían cargado y lo arrastraban las mulas. No obstante, contemplé con renovadas esperanzas que se iba a por él la benemérita. Y estaba yo en plena euforia, pensando que le darían una buena paliza en el cuartelillo y luego lo encarcelarían durante qué sé yo, dos días, o con suerte dos semanas, o incluso puede que dos años, o qué digo dos años, no, mejor, ¡veinte años! y daba yo palmadas, viéndonos libres de él por este inesperado golpe de fortuna, que me venían ya a la cabeza imágenes de feliz convivencia familiar; estaba yo en este paroxismo de alegría, decía, mientras lo arrastraban en volandas entre dos tricornios, que no tocaba el suelo, cuando mi hermana pequeña, ignorante ella, saltó al ruedo de improviso y antes de que pudiera detenerla se abrazó a sus rodillas, llorando desconsolada y rogando que lo soltaran. Es que como era muy pequeña, le conocía poco. Si le pasa hoy, pone ella la denuncia.
Enternecidos ante sus lágrimas, los beneméritos, haciendo gala de escasa profesionalidad, lo liberaron.
Ese fue uno de los momentos más tristes de mi vida.
Esa misma tarde me envió mi madre a buscarlo por los bares, como siempre. Y mientras abría una tras otra las puertas de esas bodegas, me preguntaba: ¿y entonces para qué sirve la policía?
Desde entonces no creo en la justicia humana. Y a la divina le estoy dando tiempo, pero hoy por hoy tengo serias dudas.
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te quiero para el campo,
torreiglesias blues
domingo, 4 de julio de 2010
ANDALE!!!!

Como se comentó este viernes, la selección española juega de concepto. El combinado nacional más que vencer con superioridad, lo hace por la vía del aburrimiento extremo, del astio y del muermo total. Será la primera selección nacional que gane un Mundial del fútbol sin ganarlo aunque, como todos sabemos, si que se lo merecen.
El caso es que los españoles de corazón no podemos dejar de estar, sin ser, pero estamos. Así que mucho ojo con perder. Por estas te lo digo.
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mira como corren los condenados,
uno a cero,
zzzzzz
Trabajos duros: exorcista

- Pues yo este finde me he hinchao a repartir hostias. ¿Y tú qué tal?
- Pues fatal, monseñor, he estado haciendo un exorcimo al negro de los Boney M.
- Pues ya era hora, ese lleva lo menos veinte años endemoniao, que no veas cómo bailaba de raro. ¿Y cómo se ha dao la cosa?
- Ná, un aficionao. Antes había unos demonios como dios manda, profesionales como la copa un pino, deidades mesopotámicas de esas que llevan cinco mil años poseyendo pero bien, agarraos como garrapatas, con una obscenidad sexual explícita y una imaginería delirante, que si mira lo que ha hecho esta guarra, que si méteme la lengua hasta el fondo del pozo, que si me froto un poco más se me van a poner los fluidos a punto de nieve, vamos, que te tirabas las ocho horas de exorcismo empalmao. Pero con estos tiempos escépticos que vivimos, están los demonios desalentaos.
- ¿Pero hablaba patrás, por lo menos?
- Quiá. Se pone a farfullar y digo, pero eso qué es, por dios bendito, y me dice arameo. Y le digo, cacho cabrón, pero qué va a ser arameo, te lo estás inventando. Y me dice, sí, es que es arameo inventao. Entonces qué, padre, ¿me voy ya o qué hacemos? Y le digo, pero espérate un poco, macho, que no te he soltao ni el primer credo, échame un vómito o algo.
- ¿Y qué hizo?
- Bailar claqué. Se ve que no daba pa más.
- ¿Pero temblaba la cama o algo?
- Ná. Noto que empieza a vibrar, y digo, a ver si se anima esto, pero era el móvil, que lo había metido debajo el colchón, el cachondo.
- ¿Y qué había hecho para que lo condenaran al fuego eterno?
- Pues parece ser que se apuntó a las juventudes hitlerianas.
- ¿Como el jefe?
- No me líes, no me líes, que te inflo a hostias.
P.d. como narrador ausente, me pregunto: ¿por qué se dice "el negro de los Boney M." si todos los integrantes de Bony M. son igual de negros?
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viernes, 2 de julio de 2010
DEPORTES DE RIESGO: PITINGUEAR

Dentro de nuestra sección de entretenimiento traemos a vuestra atención esta nueva modalidad deportiva que está haciendo furor entre la chavalería. Como en el fútin, se suda, como en la cagaleira, se suda frío, pero también adelgaza lo suyo. Se trata de ponerse unos cascos (de los de escuchar música, no de un caballo, no hay que maltratar a los pobres animales salvo que se lo merezcan) y oír sin interrupción todos los elepés de Pitingo a un volumen no inferior al ocho (de diez). Enfrente se coloca una pared. Si no se puede colocar una pared enfrente, se coloca uno enfrente de una pared, que a veces es más fácil. El caso es que, atadas las manos a la espalda, la única forma de arrancarse los cascos es golpearse el cráneo a la carrera contra la citada pared. El que haga el agujero más hondo en el yeso, gana. El campeón del mundo de la disciplina, Jaime Lebrato, nos dice desde la UVI que no se acuerda de nada, pero que está muy contento. O eso es lo que nosotros entendimos. El récord se produjo en casa del atleta al escuchar la versión del cantante onubense del tema Smells Like Teen Spirit, de Nirvana. Ha tenido que remozar el salón, pero su mujer está encantada porque por fin tiene hueco para la chimenea. Os dejamos un enlace para que accedáis a la canción propiamente dicha y, ¡hala!, a disfrutar.
http://www.youtube.com/watch?v=J69R89ceYUQ .Luego diréis que no nos preocupamos por vosotros.
…
Ya, ya sé que no he dicho nada acerca del peluquero de Pitingo, pero es que no quiero ponerle sobre aviso, que es que le estamos buscando.
http://www.youtube.com/watch?v=J69R89ceYUQ .Luego diréis que no nos preocupamos por vosotros.
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Ya, ya sé que no he dicho nada acerca del peluquero de Pitingo, pero es que no quiero ponerle sobre aviso, que es que le estamos buscando.
jueves, 1 de julio de 2010
Cuidadín con los furbys

La albóndiga de pelo llamada furby era una gremlin con chip que decía la publicidad que aprendía cosas si le hablabas. En realidad no era un juguete, aunque se infiltrara como tal. Fue el primer intento de las máquinas por controlar el mundo, pero no resultó, porque como necesita tiempo y paciencia por parte de los que le rodean para poder aprender, nunca aprendió una mierda. Lo mismo que nos pasa a los humanos. A mí me han dicho dos millones de veces (que las tengo contadas) aquello de "Si es que pareces tonto." Y por más que me miro al espejo, a dios pongo por testigo que no parezco tener ninguna disfunción mental visible. Y eso en casa, que si vas a la escuela es peor. Lo que es yo, traté de aprender inglés y al final desaprendí el castellano. Durante muchos años la gente se pensó que era mudo, y sólo logré volver a emitir sonidos cantando canciones de Simon y Garfunkel en inglés inventao. Antistuyú misisrobinson, naino naino naino na no naaaa.
El caso es que la cía ha debido detectar que puede entrenarse a este muñeco inquietante para cometer atentados en aviones, tal como ilustra la imagen (o si no es eso, en cualquier caso su presencia provoca una profunda aflicción en los pasajeros, porque en las primeras filas se vuelven agachadizos y rompen a llorar, ocultando la cara contra el respaldo... al de la primera fila no le afecta, es contorsionista).
Yo los únicos furbys que conocí estaban dormidos, a punto de dormirse o anunciando que tenían sueño (cuánto se parecen a mí) lo que indica que a esas alturas ya se habían rendido a la evidencia de que controlar este mundo no compensaba el esfuerzo.
Estas navidades se intentó relanzar su venta mediante una publicidad desafortunada. Nótese que el furby no tiene brazos ni piernas. Pues la publicidad gritaba: ¡Furby, enséñame a bailar! que el furby, que aunque es mudo no es tonto, todavía lo estará flipando. ¿Con qué voy a bailar, gilipollas, si soy una albóndiga?
El caso es que detrás de este anuncio lo mismo hay doscientos profesionales a tiempo completo y cuarenta ejecutivos con sueldos de diez cifras, pero ya ves. Se ve que se le puso por los cojones al director general que el furby enseñaba a bailar, y así quedó la cosa.
Lo raro es que nadie los denunciara por publicidad engañosa. Probablemente, toda esta suma de sinrazones fue la que llevó a los furbys a desistir de controlar el mundo. Lástima. De buena gana me entregaba yo al gobierno de los furbys. Peor que lo que tenemos ahora no puede ser. Cada vez que miras para la cima de la pirámide social te encuentras un desecho de virtudes. Con esto de la subida de impuestos se atormenta una vecina. Digo, se envecina una atormenta.
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