Donde iréis, tu guía gastronómica de siempre

viernes, 12 de noviembre de 2010

Mi vida como Clark Kent 2


Bien, pues me fui pal banco con una media en la cabeza, y llego allí y le digo a la cajera, señorita, haga usted el favor de darme to lo que tenga en la cámara acorazada si no quiere que tengamos aquí una temática, que vamos a proceder a una redistribución de la riqueza. Y me dice la tronca, ¿y el arma? ¿no trae usted arma ni nada con que amenazarme?
Y ya me cabreo y le digo, ¡Usted no sabe quién soy yo! ¡Yo soy un arma multimortal en mí mismo! ¡Yo mato sin querer ni darme cuenta! ¡Yo he sido concejal en Kripton! ¡Yo le he quitao la merianda a Chuck Norris! ¡Yo me tiro un peo aquí bien tirao y tién que desalojar la provincia! ¡Yo taladro cámaras acorazadas con LA PUNTA DE LA PO...!
Y entonces me arreó la tronca un bofetón con la mano vuelta que se me puso el tímpano a resonar con tal estruendo que pensé que había explotao un misil, y noté que se me caía una lagrimita por el ojo, una cosa que no me había pasao nunca.
Y me volví llorando pa casa de la impresión.
En fin, que al día siguiente tenía que ir a currar, y yo iba volando, me cambiaba allí, y arreglao. Pero como ya no puedo volar más que con la imaginación, tuve que coger por primera vez en mi vida el metro, que es una cosa de no creerla de cómo está de gente, que tuve que entrar como los egipcios, de perfil. Y estaba apretujao, mirando parriba y boqueando como un pez para no asfixiarme, cuando percibo y noto que algo se está abriendo camino con pertinaz insistencia a través de mi tercer ojo. Y grito ¡policía, que me están penetrando! a lo que un señor bajito que estaba al lado me susurra:
- Pero sin mala intención, que es que si no, no se cabe.
- ¡Pero es que es mi culo!
- Este es un transporte público, señor mío, y todos tenemos el mismo derecho a caber en él. Y de gracias que va medio vacío. Tendría usted que ver el kamasutra que hay que montar en hora punta.
Va a ser duro esto de ser todo el tiempo Clark Kent. Yo el rollo este de Clark Kent lo usaba pa reírme un rato de los humanos. Me iba a las discotecas disfrazao de Clark Kent y me decía el portero: con esa cara no entras. Y me cambiaba en la cabina y volvía to chulo, y le decía, que me ha dicho un amigo que no le has dejao entrar. No, hombre, Supermán, ya ves, si aquí dejamos pasar a tós. Pues no es eso lo que me ha dicho mi amigo, que me ha contao no sé qué cosa que le habéis dicho de que con zapatillas que no entra. No, hombre, Superman, tú dime quién es y le hacemos aquí un pase vip. Ni vip ni vop, ahora os jodéis que soy yo el que no entro.

Por la noche quedé con el increíble Hulk, que es lo ideal para contarle tus penas, porque no habla, sólo gruñe, así que nos emborrachamos en casa, y le estaba metiendo la chapa, mira el cabrón de Batman, y la Lana Lois, que se ha pirao con ese pringao, es de no creerse, si a Batman le quitas la pasta y no es nadie, ¡nadie! ¡un pirao en pijama!
Y de repente se me queda mirando Hulk, y me dice:
- ¿Y no será que Lois Lane sólo te quería por tus superpoderes?
Me le quedo mirando un momento, completamente alucinado, y tras el primer momento de estupor le digo:
- Hulk, macho, desde luego, eres increíble. ¿Quién coño es Lois Lane?
No sé yo cómo va a acabar esto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario