Donde iréis, tu guía gastronómica de siempre

viernes, 10 de febrero de 2012

POR FAVOR, NECESITO AYUDA


Diréis que soy un mindundi, o un tiquismiquis o aún cosas peores, porque os conozco y sois más malos que el gas, pero la verdad es que tengo un problemón que no te cuento. Bueno, en realidad a eso vengo, a contarlo, o sea que al final sí que te lo cuento. El problema éste que tengo, digo. En fin, que me lío. El caso es queeee….me da un poco de vergüenza decirlo,….pero tengo el salvapantallas flojo. Yo es ponerme a hablar con alguien y a la primera inconsistencia que dice, yo qué sé, que me comenta que hace muy bueno esta mañana para el mes que estamos, y ya es que me salta como un relé en la cabeza y chas! me quedo inerte, la mirada perdida y el simbolillo de Windows rebotándome en las esquinas de las pupilas y, claro, pasado un rato la gente se da cuenta y se molesta. Sobre todo los que son más de Mac, que ya sabéis como las gastan. Hay algunos que han intentado tocarme el ratón para hacerme volver, y les agradezco de verdad la buena voluntad, pero el ratón de uno es el ratón de uno y no es higiénico que ande el personal toqueteándotelo. Y menos la calaña con la que yo me junto. Otros optan por callarse y disimular, pero se les nota que no están a gusto con un tío ahí parado que ni hace ni dice. Un silencio incómodo se produce a mi alrededor y ya es que ni la portera me saluda, que dice que está harta de tener que meterme en el ascensor en cuanto abre la boca. Y lo malo es que últimamente me pasa no sólo cuando mi interlocutor deja caer una banalidad, sino también en conversaciones de lo más profundo. El otro día, sin ir más lejos, estaba con unos colegas discutiendo sobre si el pelo de Guardiola es cuántico (que está pero no está), y fue decir uno “Yo creo que el principio de incertidumbre de Heisenberg impide que podamos llegar a una conclusión definitiva en este asunto” y me quedé ahí, con el vaso de cerveza en la mano, atónito, y ya no me acuerdo de más. Bien es verdad que eran las cinco de la mañana, pero es que eso no me había ocurrido a mí en la vida. Menudo soy yo cuando me tocan a Heisenberg. Así que nada, como mis amigos son unos hijosdeputa me pusieron en la puerta del bar, donde los que fuman, y me usaron de perchero el resto de la noche y me apagaron cigarros en los bolsillos y todo. Y no hay derecho, joder, que se lo dije al día siguiente, cuando bajó mi mujer a buscarme y pude llamarles, que no lo hago por ser protagonista ni nada. El caso es que como yo sólo sé de mí a nivel usuario, pues ignoro dónde me tengo que tocar para cambiarme la configuración y tampoco quiero andar hurgando no vaya a ser que me joda algo más. A mi mujer, ¿ves? No le importa en absoluto que tenga yo esta minusvalía. Y me quiere igual que sie……………………….

3 comentarios:

  1. Pues debe ser cosa de la cuarentena, que cuando se alcanza, pues se es más proclive al trasconeje ante las observaciones abyectas.

    O eso o es que estás con el sistema operativo al 95% de tonterías.

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    Respuestas
    1. Oigue!!! Sin falter!!!

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    2. Sr. Garzón, deje de molestarnos, que no le vamos a dar la palabra.

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