Donde iréis, tu guía gastronómica de siempre

martes, 8 de junio de 2010

VAMONOS DE FIESTA, COLEGA

Venimos a traerles, cuales reyes magos, una sugerencia de estilo, que, según nos parece, falta les hace.

Acercándose inexorable viene el día de la cabalgata homosexual, la mariquita parade, el día del desfile del orgullo gay y como;

a) suponemos que ustedes van a acercarse a bailar entre efebos sudorosos.
b) suponemos que ustedes van a acercarse a reirse de los participantes.
Pues les proponemos que lo hagan con estilo y potencia como los muchachotes adjuntos. No se preocupen, que no serán los más ridículos.

lunes, 7 de junio de 2010

ESTO YA PASA DE CASTAÑO OSCURO


Y ustedes se preguntarán, ¿cuales son los límites del marketing?. Pues viendo el ejemplo podemos deducir que se desconocen.

Y es que la mercadotecnia parece que tiene un principio pero no un final, se expande como el universo, a través del tiempo, del espacio y de los centros comerciales.

Y este viaje puede durar años, meses, días e, incluso, horas, dependiendo del círculo del infierno de Dante en el que nos movamos.

Así que es posible que conquisten el mundo. Viendo el paso que llevan yo no lo consideraría descabellado y casi es mejor siempre ser amigo del futurible.

domingo, 6 de junio de 2010

MERIENDACENA

No sé a ustedes, pero a mi esta foto me da hambre.
Y alopecia.

ROCK EN ARGANDA

El infierno en la tierra. El advenimiento del maligno aparca sus sucias posaderas en Arganda del Rey, que no es Madrid sino un erial quemado por el sol, para que todos los seguidores del mal se puedan acercar a celebrar sus misas y sus cosas, pagando cinco euros por un perrito caliente (hot dog). Motorhëad, Macaco, Metallica, Pereza, Bon Jovi y demás desarrapados están citados para recoger vuestras almas y hacer con ellas cosas innombrables. Lo mismo hasta aparece Bumbury por allí. Yo no pienso ir porque me lo prohibe Kim Jong Il, pero ganas me entran...

jueves, 3 de junio de 2010

Juguetes edificantes: las navajas de Curro Jiménez



Échate al monte y juega con tus amigos a que les oreas las tripas porque te han mirao mal. Si hay un francés veraneando en la panda, dadle de puñalás al grito de gabacho invasor.

Demasiado bien hemos salido.

martes, 1 de junio de 2010

Tolerancia zero



Los políticos deberían dejar en paz las palabras, porque no saben usarlas, y al final las rompen. Les gustan mucho los eufemismos, y acaban llamando a la polla highlander. El día que llegue el apocalipsis dirán que vienen tiempos diferentes, y cuando llegue la plaga de zombies hablarán de modo de muerte alternativo.

El caso es que nos repitieron la palabra tolerancia más veces que la canción del verano. En principio la cosa iba de librarse de prejuicios, y pintaba tan bien que llegué a creer que por fin iban a construir viviendas de protección oficial en La Moraleja. Pero no. Se ve cuando hablaban de tolerancia hablaban de santa paciencia, y sólo se referían a los pobres.

Pues tras machacarte con el mensaje de la tolerancia doscientas veces, de repente salen con lo de tolerancia zero, que ya no sabes a qué atenerte. Viene a consistir, según he entendido, en que si ves que un macho cabrío está agrediendo a su mujer te interpongas con el objetivo de lograr que el agresor te agreda a ti en vez de a ella. Tú acabas en el hospital (si no te mata, porque si está machacando a la mujer a la que dice amar, qué no hará contigo, que ni siquiera te conoce), pero él desfoga toda esa energía negativa. Que dices tú, lo mismo sería preferible llamar a la policía, que entre los tres podremos mejor.

Claro, si pudieran hacer algo. Como la ley no les deja, en lugar de hacerla más severa han pensado que mejor te llevas tú los palos. De ese modo sacan una víctima de las estadísticas de violencia de género y la pueden poner en, por ejemplo, suicidio asistido, que esa lista no la airean los telediarios. Que al final es así como se gobierna, a golpe de estadística.


Que pensado en frío, te dices, no sé si me compensa dejar huérfanos a mis hijos y viuda a mi mujer, por no hablar de perder la vida, que no es que le tenga especial cariño, pero es mía. Pero, amigo, en cuanto te imaginas el momento en que te colocan una medalla sobre el ataúd y te entierran con orquesta, eso lo compensa todo.

Así que tolerancia para los agresores, pobrecitos, tampoco vas a meterle en la cárcel por un repente, y tolerancia zero para los transeúntes, que total, uno menos, y así bajan las listas del paro.


En cuanto al otro zero, el de la coca cola, pues viene a ser lo mismo. No contiene azúcar, parece, pero a cambio contiene cosas absolutamente inescrutables. Eso sí, el sabor es auténtico.
Misión planetaria reciclable, pone en un bonito logo. Pues no sé qué vais a reclicar, si los fenilcetonúricos o la fenilalanina, pero casi mejor dejadlo como está, que esas materias sólo pueden ir a más complicado.